¿qué define el soporte? ¿dónde nace de un ser vivo
hacia otro la fuerza que activa el mecanismo personal de seguir? Quizás en
estos tiempo suele mal entenderse el poder de una, nos van metiendo en la
cabeza que todo lo que necesitamos está dentro de una misma y que por ende hay
un grave error en buscar afuera, no estoy del todo en desacuerdo pues
finalmente si cada cual se niega, el primer paso no se da, entonces ese poder
existe, sin embargo, ¿quién, cómo se enciende?, ¿cómo cada cual logra
despertarlo y ejercerlo? Ese es otro camino con millones de rutas y un común
denominador. Este domingo fue el primer
entreno de montaña del 2020, solo sabía
que debía llevar ropa de cambio, abrigo, ganas de ir a un lugar de hermosos
paisajes, y estar frente a una iglesia que está a 20k de mi casa a las 5:13
a.m. para subir todos en fila india; por varias razones que ahora no son
relevantes llegué a las 5:19 a.m. y, no me quedo de otra que pedir ayuda a super google, me dije si no llego a
dónde doña Chavela (algo así se llama el sitio donde quedarían los
carros y luego desayunaríamos), pues simplemente que esta amable aplicación me
traiga de vuelta. Así fue, pasamos
frente a la iglesia y tomamos una ruta de ascenso que conozco bien de mis años
mozos, tengo que reconocer que en los 80 me encantaba ir a dónde Nor Lalo y
bajar caminando hasta la ciudad, hablando y sobre todo observando las luces de
San José (otra actividad en la que me des-empolvaba y no me acordaba). Bueno descubrí que ahí está el lugar, seguí,
seguí y encontré un sitio que le agrada a una amiga lo conocí una vez ya en este siglo, y
kilómetros más arriba re-descubrí un sitio que le agradaba mucho a un buen
amigo, y me dije um, estoy bien arriba
aquí si solíamos venir en carro pues es lejos, y mi ruta seguía hacia arriba, comencé a ver
las nubes a mi misma altura, las pasé, tuve la sensación que en cualquier
momento los ángeles y los arcángeles saldrían a indicarme siga subiendo, hasta
que ya volvió a hablar la señora del celular y me dijo en 300 mts a la derecha
está tu destino. Las nubes abajo y la
negregura más negra que recuerdo, vi movimiento subiendo una pequeña cuesta y
dije son mis compañeras CHI. El frío era
intenso sin embargo, una sabe que ya comenzando a correr se entra en calor, caminaríamos
poco menos de 2k juntos en burbuja y ya luego cada cual tiene asignada su carga, el máximo de ese día eran 20k. A mi me encantan las rutas con retorno como
esta pues por mi lentitud lo que hacemos es que yo voy hacia delante hasta que
me encuentro a la primera atleta en retorno.
Por primera vez en estos años des-empolvándome estuve más atenta a ese
encuentro, que intensa esa ruta, llovía, las pendientes eran rudas, resbalosas,
el casi no tener acceso al entorno por la bruma genera un efecto en el cerebro
que él retorna en cansancio, en un convincente no puedo, no estaba lista
…. y justo porque estaba consciente de ese detalle cuando me topé con el primer
compañero en sentido contrario, me exigí 10 minutos más hacia delante, recuerde
que el cerebro debe ser sumiso a nosotras y para ello hay que entrenarlo; aún
así mi yo interno iba echándole porras al cerebro y no a mis piernas. Para este punto estaba yo realmente con las
piernas re-cargadas, y cedí a la idea que quizás no lograría retornar, esto me
ha pasado pocas veces en la vida, a mi, si me dejan ir a mi ritmo llego a cualquier
parte. Bueno inicié el retorno
impresionada de las pendientes que subí, saludé a un nuevo grupo de atletas que
recién iniciaba, me dieron compañía en el retorno, ¡buenos
días! ¡buenos días! ¡buenos días!
¡buenos días! ¡buenos días! ¡buenos días!
¡buenos días! …. ahí va una distrayéndose
en el saludo y medio escuchar de qué hablan, pues es normal que corran en
pareja y vayan hablando. Que frío, que
jalonazos en los gemelos, los codos, los codos me pasan la factura luego de
nadar y cuando hay cuestas, hoy no es la excepción y los mocos este montón de
mocos. Voy a tener que caminar, ya no
doy mi pasito tum tum, y justo en ese momento me pasa al lado un niño de no más
de 8 años, moreno, de cara redonda, pelo lacio, cachetes rosados, con camiseta
blanca de cuello redondo, pantalones negros de tela, sus botas de hule de un
opaco negro que habla no del paso del tiempo sino más bien del inclemente
clima, el niño iba en una bicicleta más grande para su tamaño, eso en el área
rural es re-normal y la cuesta nos llevaba –es mi parecer- en el mismo tempo,
lo ví zigzaguear para aprovechar la fuerza del movimiento y le admiré por el
enorme esfuerzo que hacía, no voy a parar
dije, él lo está intentando y yo me puedo contagiar de él; y le puse todas las
ganas que una sabe que le está poniendo indistintamente de lo que puedan
percibir quienes nos ven. Y, me aferré
al esfuerzo de él, hasta que me percaté que cuando el zigzagueaba me veía de
reojo, ¡YIHAAAA!, llego a la lomita y
ahí está él como esperándome, y le digo: estuvo
rudilla esa subida ¿verdad?, -si,
dijo él, y siguió a mi lado por unos 400
mts más hasta el punto donde él tomaba otra dirección, no nos dijimos nada,
solo fuimos uno al lado de la otra, pocas veces me han acompañado tanto, me han
jalado hacia delante con tanta contundencia, eso si recuerdo cada una. Cuando fue a doblar a la izquierda me dijo: ¡adiós! y yo le respondí: ¡buen camino! Estaba yo a unos 3.5k de
doña Chavela, sin embargo, ya no pude parar, la inspiración, la fuerza, la
sencillez de aquel niño me invadieron, se lo debía, fue el honor que quise
darle a esa amistad de 600 mts que encontré en el camino y se que me acompañará
hasta el último aliento, porque hay compañeros que son para siempre. Y, en esta locura de des-empolvarme la niñez
ha sido mi motor, siempre, siempre hay un niño o una niña que parece encontrar
las palabras, el gesto justo. Y ¿usted
que me lee suele valorar el soporte que le dan quienes están al lado o
encontrarle en el entorno? Porque según yo, todas las porras están al alcance
de la mano y en el entorno, cada una de nosotras elije el canto que quiere
escuchar. Este niño y yo teníamos varias
personas alrededor, era día de elecciones municipales, estábamos en una pequeña
aglomeración de casas, la gente iba y venía ya lista para ir a trabajar por sus
candidatos, una moto, 2 carros … un ciclista y una des-empolvada, estos dos
últimos crearon su burbuja para apoyarse, para recordar-se siempre, porque
estoy segura que cuando me veía de re-ojo y resoplaba por el esfuerzo decía: si
esa doñita no para, yo tampoco. ja ja
que rico: re-inspirándonos uno a la otra. fue sin duda un がんばってください en pareja.
les comparto algunas fotos de la ruta que -aún cuando estuvo con lluvia y neblina- me encantó
VAMOS VAMOS A DES-EMPOLVARNOS SI SOLO LOGRAMOS DAR 3
PASOS PUES A DARLOS NUNCA SABREMOS HASTA DONDE PUEDEN LLEVARNOS