Para tener éxito y cumplir metas y sueños adelante debe ir la voluntad motor del coraje y fuerza que se requiere para no desistir en la etapa de transición. No lo piense “HAGALO“
CAROLINA VENEGAS ARTAVIA
Tengo 3 años de haberme iniciado en atletismo, con mucha dificultad logré sobrepasar mis propias expectativas, hasta llegar a participar en carreras populares con tiempos de una persona promedio que entrena un par de días a la semana; aunque siempre me mantuve satisfecha y alegaba hacer esto por diversión, mis perspectivas cambiaron cuando entré a un grupo de atletismo diferente porque estaba decidida a realizar un maratón.
Mi barrera era el sobrepeso que no me permitía correr más kilometraje sin cansarme al extremo, mucho menos con más rapidez. Para quien practica este deporte y desea hacer un maratón, este es un momento clave, porque no solo significa no poder avanzar de forma ágil, es arriesgarse a lesiones que te sacan del proceso de entrenamiento, el cual es muy intenso.
Me percaté de esta verdad, cuando pasando imágenes guardadas en mi teléfono, vi una fotografía de una carrera de dos años atrás, estaba igual o peor y ,no se trata de imagen, se trata de salud, ¿cómo es posible que haciendo tanto ejercicio no logre mantener un peso adecuado y una figura ligera que me haga mejorar mis resultados?. Durante muchos años de mi vida, visité nutricionistas y lugares que se declaraban especialistas en el tema, sin embargo ninguno tenia el tipo deportivo como especialidad; conocí del Centro por recomendación de mi entrenador de atletismo, me pareció una buena opción en vista que mis metas deportivas demandaban un esfuerzo nutricional importante, aún faltando nueve meses para mi primer MARATON, decidí iniciar el cambio para llegar a ese día con la mejor versión de mi misma, deportivamente hablando. Así que sin pensarlo más , tomé el teléfono y saqué mi cita en el Centro.
Llegué con el dolor oculto en mis ojos y la duda de saber si podría lograrlo, después de tantos intentos fallidos, ésta era mi única esperanza, esa última carta que me jugaba por mi sueño: correr un MARATON. Catalina escuchó con atención mi caso, todo lo que he pasado tratando de bajar de peso una y otra vez, y me dijo: lo vamos a lograr. Esas fueron las palabras más sinceras que ese día pude escuchar. Cada vez que la veo tenemos la expectativa de cuanto logré ese mes, porque cabe mencionar que no he tenido un mes malo, todo ha sido exitoso.
El apoyo y la empatía que tiene conmigo me ayudan a seguir luchando por tener la mejor experiencia en este sueño, me motiva a buscar más y más ese nivel ideal.
Las pruebas de 21km, son duras, representan algo cercano a lo que se desea para un MARATON, los míos nunca fueron muy buenos, así que para mí era importante comprobar los resultados de mi proceso en el centro y entrenamientos, en una competencia.
El 1 de mayo de este 2015, corrí mi prueba de fuego con toda la expectativa: la Carrera Internacional de La paz, 21km duros, de la Sabana hasta Ciudad Colón, con dificultades importantes. Inevitablemente al cruzar la meta salieron de mis ojos lágrimas, al darme cuenta que en 4 meses logré mejorar más de 35 minutos mi tiempo en media maratón, cerrando en menos de 2 horas, algo inimaginable e imposible meses atrás. ¿Por qué lloré cruzando esa meta?: hace más de 4 meses lloraba porque daba todo lo mejor de mí y mi cuerpo colapsaba, hace meses lloraba a escondidas porque mi cuerpo me pesaba y no me dejaba dar todo lo que creía que podía, lloraba porque según yo, me cuidaba nutricionalmente y nada pasaba, lloraba porque soñaba con ser una deportista de verdad, no la muchacha linda que corre para ver si adelgaza, yo realmente quería ser diferente y rendir en la disciplina, porque para mí esto es sentirme viva, más allá de un medio para verme mejor.
Hoy lloro porque estoy en mi mejor momento, porque al fin veo los resultados en vivo y a todo color, lloro pero de alegría porque por fin tengo la vida que siempre soñé, mis lágrimas son la prueba viva que los sacrificios y pruebas si tienen finales felices.
Hoy, mi vida es otra. No tengo palabras para describir el cambio tan abrupto que he tenido desde que tengo la asesoría del Centro, se ha extendido a todas las áreas, hoy por hoy no sólo soy una mujer sana; soy una deportista feliz y enfocada, entendí el significado real de disciplina, esfuerzo y trabajo duro, sobretodo voluntad, porque hay que estar muy segura de querer cambiar una vida fácil de llevar a una completamente retadora, una vida que no todo el mundo entiende ni comparte, una lucha contra el mercado nacional, la publicidad, los alimentos procesados en sobremanera y la diversidad de opciones cada 100 metros que no tienen nada que ver con tu régimen alimenticio, significa negarse a fallarte, para cumplir un solo objetivo: mantener un cuerpo sano, mismo que te deja cumplir con tus metas deportivas, al menos este mi caso.
Ahora mi cuerpo responde a los entrenamientos como nunca antes, puedo entrenar 5 a 6 días por semana, a veces 7, sin percibir cansancio exagerado, mi guardarropa es nuevo, hay personas que ya no me reconocen de primera entrada, mi figura es mucho más esbelta, mis hábitos alimenticios se establecieron en mi mente casi como natos, esta práctica logré extenderla a algunos amigos y a mi familia, esta vida es algo que contagia de positivismo y se refleja en el diario vivir, no puedo dejar de sonreír cada vez que miro atrás y lo comparo con mi hoy.
La salud es lo que nos permite cumplir metas y sueños, la vida de calidad no tiene precio y el éxito no viene solo, implica coraje y fuerza. Así que quien esté pensando en probar lo que es el asunto de una vida saludable, no lo piense, ¡hágalo!, sea de esos valientes que arriesgan el todo por el todo, porque aunque al inicio es un período de transición, conforme se vean los resultados, será mucho más fácil y placentero, ¡ojalá! todos establecieran la meta de cuidar el cuerpo, comer bien, hacer ejercicio y cambiar lo malos hábitos, porque de esta forma seríamos mejores desde adentro.
No existe nada ni nadie que me haga devolverme a mi vida anterior, porque eso fue lo que sucedió exactamente cuando llegué al Centro: me liberé ¡volví a nacer!