martes, 7 de enero de 2014

Mi encuentro con las barbies


Esta historia me gusta contarla porque habla de cómo somos los seres humanos y cómo detrás de algo aparentemente ofensivo podemos -si no nos quedamos en las palabras- encontrar un motivo para dar lo mejor de nosotros mismos y de paso inspirar a otros sin daños a terceros.

Cuando iniciaba a des-empolvarme iba significativamente más lento que ahora, y hoy sinceramente voy  muy despacio.  Una parte de la rutina diaria incluía 2 km largos con residenciales en construcción, construidos, cafetales y al final hacia el oeste un colegio.  Al menos en mi caso al principio no tenía ritmo para correr, así que cuando me picaban los pies corría como si llevará a Nery Brenes atrás y la carrera fuera de 50 mts, era normal que a los 10 mts ya no podía correr más, menos respirar….

Ese día me picaron los pies como a la mitad del trayecto, venía “a toda velocidad“ cuando ví a dos muchachas vestidas de pies a cabeza como deportistas fashion, todas las prendas combinaban, la ligas del pelo permitían que éste se moviera con el viento o el movimiento pero sin molestarles en la cara, una cinta para recoger el sudor, tenían en el brazo un estuche para llevar su celular,…… en mis adentros me dije: “mire esas barbies“, al tiempo que una de ellas le decía a la otra, sin percatarse que yo estaba escuchando: “mira esa chancha trotando y nosotras caminando ¿lo intentamos?“.  Me subió un calor por el cuello y me dije: “por dignidad no me puedo detener hasta que este fuera de su vista“, mantuve el paso, pero estaba en línea recta y comencé a ver mi corazón palpitar bajo la camisa, cuando me sentí desfallecer todavía las veía y seguí, seguí hasta que ya la curva nos perdió de vista…..  Todavía paso por ahí y veo la pobre mata de café quebrada que me tuvo que sostener como 15 minutos para recuperar el aliento, pero en especial es el símbolo que me recuerda que aquel día yo estaba en capacidad de correr 300 mts y no sólo 10 mts.  Semanas después comencé a entrenar en La Sabana así que no las he vuelto a ver, pero espero que estén todavía trotando y no simplemente caminando.

Así que con la actitud correcta podemos motivar y motivarnos unos a los otros. 

Vamos, vamos a des-empolvarnos

miércoles, 1 de enero de 2014

La importancia de la forma como apoyamos


En 16 meses ininterrumpidos moviéndome – despacio pero moviéndome – he tenido oportunidad de escuchar cosas que ninguna persona debería oir nunca.  Hoy me quiero referir a la forma como algunas creen que motivan para hacer ejercicio, hay una experiencia en particular que resume mi punto.  La cuento tal cual la recuerdo:

La Sabana 5:07 a.m. estoy estirando con otras 25 ó 30 personas, hoy nos tocan repeticiones. Al filo de las 6:00 a.m. voy cerca del Estadio Nacional, completando 200 mts de 400 mts en zona 3, es mi cuarta o quinta repetición voy fundida y con la mente esperando oir a mi profesor a lo lejos “rebecaaaaaaa no baje el ritmo“, pero me desconcentro al oir: “mire hasta esa cerda corre, medio muerta pero corre y usted ni lo intenta“, logro fijar la imagen, son dos jóvenes cada uno a un lado de una muchacha un poco pasada de peso y que camina lento.  En mi mente me digo: no tiene tantos años, ni tantos kilos, ni camina más despacio que yo, es sólo que salga a diario y en poco tiempo estará trotando.  Sigo con mi entrenamiento….

En esta historia real los tres llevan ropa deportiva, pero a los muchachos les hace falta la actitud deportiva.  La misma que me apoya a mi cuando atletas de años, deciden bajar su ritmo casi a menos tres para no dejar que me vaya a retirar de una carrera o un fondo que decidí hacer.  La actitud de “la acompaño a su ritmo“ es vital para sacar la disciplina, para apoyar -en lo que significa esa palabra- a los que por cualquier razón vamos más lento, pero vamos.  Y siempre lo digo, yo hace 16 meses tardaba 1 hora 32 minutos en un recorrido que ahora hago en 27 minutos.  27 minutos que siguen siendo un montón para mi entrenador y no dudo para muchos de los que leen, pero en números llanos nadie va a negar que es un verdadero record, ni que decir del que haya dejado la absurda inactividad en que viví 48 años. 

Los insultos y las comparaciones con otros no motivan, ir a mi lado, darme tips, no dejar que me sobre-esfuerce, ni que de menos de mis posibilidades, me dará fortaleza y esto aplica para todo en la vida.  Así que a des-empolvarnos con actitud deportiva.

Esta carrera inolvidable la terminé por este muchacho que ya iba para su casa y vió que ya yo no tenía fuerza interna, entonces me tomó en sus manos y me dió la suya.

 De Ani Guevara ¿qué les puedo decir? No tengo palabras, si me sigue apoyando de seguro algún día le darán un premio por haber encontrado la manera de trotar dormida. Mi eterno agradecimiento a mi mentora.

Aquí me iba exigiendo, tampoco se crean que apoyar es sólo dejar hacer.  Se apoya a la persona para que de el 100%.

Mis buenos amigos Victor Hugo y David llevándome a la meta junto con otras dos personas que no conozco pero me daban palabras de aliento y un empujoncito.  Llegué 1 hora y 10 minutos después del que ganó la carrera y en el km 6 casi desisto.



por supuesto que me puede presionar cada mañana

este blog es una locura conjunta que tiene vida propia desde el 10 de diciembre del 2013, casi todo todo lo que hemos hecho es por sugerenci...