lunes, 20 de abril de 2020

240 días si no me acompañó comprendo

"Creo que lo intenté unas 20 veces.  Estuve en estado crítico en algunas de esas ocasiones, pero a menudo lo que escuchaba decir a los médicos era que mi corazón y mis pulmones estaban muy sanos. 'Es un milagro, logró sobrevivir', decían"… ()  Sufro de una forma insoportable y no tengo esperanza.   
Cada aliento que tomo es tortura. solo quiero ser libre”
 Aurelia Brouwers


¡Hola! ¡hola! en los últimos 240 días que nos dimos para auto-contemplarnos en nuestra forma de enfrentar las diferencias y los conflictos que generan a nivel individual y social, y particularmente en los últimos 41 días, se ha abierto una oportunidad única en el planeta, pues en un mismo momento quizás el 65% de la población está experimentando el tener que re-entender el mundo que le rodea y ajustarse a nuevas reglas que no son necesariamente las que había aceptado/pactado para “ ser feliz”.  Este pequeño detalle sin duda, es una oportunidad única para sensibilizar masivamente sobre esa propensión que tenemos de dominar, aleccionar, homogeneizar al punto que solemos definir señales obvias a partir de la “norma” estadística, dejando aún más vulnerables a los grupos que no forman parte de esa norma; obligándoles a seguir normas de comportamiento generamos un círculo vicioso que va más allá de alterar su calidad de vida, les arrincona a que no valga la pena vivirla hasta el punto de no soportarla, ó vivir como un ser vivo de cuarta o quinta categoría, que debe reprimir, esconder, camuflar algunas vivencias, sentimientos, porque a “la norma” no le ocurre ó aparenta que no le ocurre.  Y como sus señales de sufrimiento no están dentro del rango definido las personas “normales” ni se enteran.  El trabajo que realizamos desde el 25 de agosto 2019, se representa en historias cortas y sencillas que nos retratan a significativa cantidad de personas, dentro de ese no ver a todas las que están alrededor.  Nuevamente el resultado, “Con el viento a tu espalda”, está reservado para aquellas que participaron del ejercicio, sin embargo, siempre quise llamar su atención para que no olvide autocontemplarse en su reacción ante las neurodiferencias, en este punto aclaro que luego de este ejercicio para mi solo existen neurodiferencias, unas más alejadas que otras de la autonomía de la persona, y que deben ser tratadas como condiciones particulares de cada ser vivo, desde las posibilidades y no desde la comparación con la norma.  Y cada ser vivo debería tener el derecho de utilizar todos sus recursos en su interés y no necesariamente en esforzarse a diario en ocultar los rasgos que le distinguen personalmente y le alejan de la ‘norma’; sin duda esa constante concentración en camuflarse para encajar contribuye a la ansiedad y la depresión, agravando el riesgo de autolesionarme no para dejar de existir sino para dejar de sufrir.  Entonces, si el sentido de pertenencia es la llave, yo me pregunto, ahora que estamos en casa, sin poder volar a nuestras anchas aunque sea de una rama a la otra, que la tecnología nos acerca a observar cómo otros seres vivos han tomado los espacios de los que los teníamos desplazados por nuestro estilo de vida, sería genial si cada una se sensibiliza: ¿si toda mi existencia fuera así, que me dicen cuándo, dónde y hasta cuánto puedo hacer, sin importar lo que quiero o gusto?  ¿No es eso lo que hemos hecho –aún cuando poco a poco eso ha ido cambiando- con las personas neurodiferentes? Hubo una época en que incluso las metimos en centros especializados y ahí les atamos, les torturamos con electricidad y otros procedimientos, ahora el tiempo y la sensibilidad de unas pocas nos alecciona sobre esperar que el episodio pase, que debemos ser vigilantes para que no se lastimen o lastimen a otras, pero pasa, tanto para quien es agresivo y violento, como para quién se queda estático, ¿porqué tenemos que valorar y sobre todo porqué tenemos que volverlos a cierto estándar?  Son algunas de las preguntas que hacemos en estas cartas cortas que dicen que hoy ser conscientes de la neurodiferencia no es suficiente, debemos integrarnos, son condiciones que no van a cambiar y el hecho que tenga yo una condición X, no me  aleja de entender las miradas de censura, reproche que me hacen por ser cómo soy. Hay infinidad de testimonios de personas que pasaron su noche oscura en los “manicomios” y recuerdan bien el pobrecita de palabra o con la mirada, en una crisis o con una neurodiferencia no se pierde la capacidad de leer/entender a las “neurotípicas”, mismas que suelen ser suficiente explícitas.  Aquí les dejo en una caricatura a mi modo, el resultado resumido de Con el viento a tu espalda; según yo se entiende a la perfección, sus comentarios me mostrarán cuán asertiva fuí.  Gracias siempre por leerme y por aceptarme en mi manera cruda de expresar cómo entiendo el mundo.  Y antes de irme, está grandiosa oportundidad de sensibilización masiva que yo percibo en el ambiente, tiene otro camino posible y válido: que todas salgamos del confinamiento en estampida a una “nueva normalidad”, quitando de en medio nuevamente a los seres vivos que ahora vuelven a nadar en el mar, vagar por las ciudades y ninguneando a todas aquellas que no se nos parecen.  Nueva normalidad es acomodarme a lo que exige la convivencia con los nuevos virus y todo lo demás que siga igual, eliminando al máximo lo que me causa inconvenientes/molestias/atrasos ..... esa misma normalidad que llevó -entre otras- a Avril de 13 años a acabar con su sufrimiento pues aún siendo una niña tranquila, estudiosa, obediente y dentro del espectro autista, sus compañeros de clase no encontraron freno para las burlas por su condición y ella no encontró consuelo para las heridas emocionales del abuso. Y hay más situaciones que genera la normalidad, solo que por ahora es suficiente. A moverse a diario y hasta el último aliento.


porqué normalizar

¡TODOS JUNTAS PODEMOS LLEGAR A DONDE NOS DE LA GANA!


¿será posible? partir de las posibilidades de cada quién

este es el círculo ideal desde mi manera de entender el mundo, no solo por la cantidad de personas que son neurodiferentes sino porque una neurotípica puede en cualquier momento dejar de serlo, por un accidente, un padecimiento, por el paso del tiempo, por.... lo que sea que nuestra condición cambie y no seamos autónomas, lo ideal es que la sociedad esté en capacidad de proporcionarnos calidad de vida, quizás ese es una buena razón para "meterle cabeza" a cómo nos incluimos todas.

por supuesto que me puede presionar cada mañana

este blog es una locura conjunta que tiene vida propia desde el 10 de diciembre del 2013, casi todo todo lo que hemos hecho es por sugerenci...