Los 20 de
agosto no festejamos el tiempo transcurrido, hacemos un alto en el camino,
observamos cómo vamos superando la prueba que elegimos, realizamos los ajustes
necesarios para alcanzar la meta y agradecemos a la vida.
No está tan
lejos el primer paso que dimos, aún siguen a flor de piel y cada día los: “mejor en la tarde“ “en un ratito, total da lo mismo a qué hora …“ ó los: “mejor hasta aquí, total nunca ganaré un
premio, es solo por …..“ Es sólo por
eso que la reflexión debe ser en voz alta, que no quede duda que una
des-empolvada tiene a su alrededor la excusa, esa fuerza que le puede hacer
flaquear y volver a la vida sedentaria que aún no ha dejado, que no se salta
con garrocha 48 años inactivos, que los años no se cuentan solos, vienen acompañados
de excusas realmente valederas para quien las acumuló, que ellas saben estar,
que ellas conocen qué palabras, que dolores activar para hacernos retroceder.
Para ello una
meta sencilla y sin fecha de caducidad puede abrir el camino de aprender a escuchar
la voz que pocas veces distinguimos: la de nuestra voluntad. Así que hoy 20 de agosto renuevo mi
compromiso de moverme en busca de mi mejor versión hasta el último aliento y
una y mil veces agradezco a las que con su ejemplo, palabras, gestos me instan
a NO AFLOJAR.
VAMOS,
VAMOS A DES-EMPOLVARNOS, SI SOLO PODEMOS DAR 3 PASOS PUES A DARLOS HASTA EL
ULTIMO ALIENTO